A
lo largo de mi formación he tenido la oportunidad de conocer diferentes centros
durante los periodos de prácticas pudiendo observar diferentes aspectos.
En
ninguno de ellos he vivido situaciones de acoso escolar entre iguales, pero sí he podido observar como ciertos alumnos no
tenían un grupo definido, sin llegar a percibir aislamiento, veías como iban de
un grupo en otro buscando su lugar. Estas situaciones me llaman la atención y
me hacen dudar si los maestros observan
a sus alumnos en el patio, en el aula, la forma de relacionarse, la cohesión
del grupo… si reflexionan sobre ello y buscan medidas o actividades para
mejorar y prevenir posibles situaciones de acoso escolar. En el ejemplo mencionado anteriormente puede ocurrir:
que el alumno valore la actividad que realiza cada grupo y decida en cada
momento con quién jugar; que no tenga un grupo de preferencia o no ser bien
recibido en ningún grupo. Sea lo que fuere, esa situación puede acabar en un
aislamiento y si el maestro observa, reflexiona y previene, podemos evitar esas
posibles situaciones e incluso una situación de riesgo de acoso escolar.
Me
he encontrado situaciones en las que comentabas o debatías con los maestros la existencia de un conflicto o problema entre
determinados alumnos. Ante estas situaciones he podido observar: maestros que
dedicaban un tiempo al finalizar el recreo para comentar posibles problemas y
soluciones e incluso proporcionar un rincón del aula para que los protagonistas
hablasen tranquilamente y buscasen una solución y, por el contrario, maestros
conscientes de la situación pero que consideraban que debían arreglarlo entre
ellos y no dedicar un momento a buscar soluciones. Hemos podido observar con la
asignatura la existencia del mediador para poder buscar soluciones
satisfactorias para ambas partes, algo que considero interesante ya que son
ellos los que intentan solucionar el problema sin contar con la figura del
maestro (solo cuando fuese necesario). Pero en esa etapa de educación infantil
creo que sería complicado que el mediador fuese un alumno, es por ello que
considero mejor actuación dedicar tiempo a solucionar esos problemas entre todos
y dar un rincón a los protagonistas para que puedan hablarlo con calma y que “puedan
hacer las paces”. Para las etapas sucesivas a infantil el rol del mediador es
clave para este tipo de situaciones.
Creo
que la convivencia pasa a un segundo plano. Sí que es verdad que observé el
trabajo de valores, emociones, la importancia de trabajar en equipo,
habilidades sociales a través de cuentos y, además, el empleo de metodologías
activas como los trabajos por proyectos. Pero considero que la aplicación de todo ello se realiza para
conseguir una serie de objetivos y entre ellos no encontramos conseguir o
trabajar una buena convivencia en el aula. Esta asignatura nos hace reflexionar
sobre la importancia de la convivencia y esa reflexión deberían hacerla todos
los miembros de los centros educativos. Contamos con múltiples metodologías
activas que favorecen el compañerismo, la cohesión del grupo, la responsabilidad,
la empatía, el respeto… Además creo que los maestros poseemos una gran
imaginación y a través de ella podemos diseñar actividades en las que se
trabaje la convivencia. Es muy importante ser observador en el aula, patio,
cambios de clase, comedor… para poder detectar posibles problemas entre
nuestros alumnos, ya sean problemas entre compañeros de aula o con compañeros de
otras aulas, para poder buscar soluciones entre todos y conseguir así un buen
clima. También contamos con los famosos sociogramas los cuales creo que en la
mayoría de los centros educativos no se utilizan y son una herramienta clave
para conocer cómo se agrupa tu aula, las relaciones que existen, en el caso de
existir algún alumno aislado o rechazado conocer de quién se trata e
intervenir. La organización y vigilancia de los tiempos de entradas y salidas,
de los tiempos de recreo y comedor son esenciales para conseguir una buena
convivencia en el centro, desde mi experiencia he de decir que sí hay
organización y vigilancia de esos tiempos, pero tenemos que tener en cuenta
cómo se realiza esa vigilancia, es decir, si ante un problema se habla a
continuación en el aula o en el mismo momento, si por lo contrario se dejan en
el aire, etc. En ninguno de los centros en los que he estado me han hablado
sobre el plan de patios, simplemente he observado que se encuentran organizados
por cursos, cada curso tiene su espacio pero no abordan ningún tema con más
énfasis (inclusión del alumnado, igualdad de género…) ni nada parecido. Por
último destacar la ayuda entre iguales, no he vivido la puesta en marcha de
esta medida en una situación de acoso escolar, pero sí que pude ver cómo una
maestra al contar con una alumna extranjera y con TEL hablaba con su compañera
de mesa, la cual era muy querida por el resto de compañeros, sobre la situación
para que la ayudara en el aula.
El
acoso escolar es un tema muy debatido y que, últimamente se hacen campañas en
contra del acoso, pero aún así te encuentras situaciones en las que los maestros
exponen que “son cosas de niños” o “que es su personalidad”. Considero que todos
somos conscientes de la existencia del acoso escolar pero que a la hora de
ponerlo en práctica se nos olvida, es más fácil mirar hacia otro lado o pensar
que “son cosas de niños”, por ello creo que este tema hay que trabajarlo más
con todos los miembros del centro (familias, docentes, alumnos…) y conocer qué
características tiene, cómo prevenirlo y cómo intervenir.
Por
todo ello es imprescindible la formación de los maestros y de todos los
miembros del centro educativo en cuanto a la convivencia en el aula/centro
escolar y la prevención e intervención de acoso escolar. Si se da esa formación
y ponemos en marcha todas las herramientas con las que contamos desde la etapa
de educación infantil, podremos conseguir una buena convivencia y, además,
prevenir situaciones de acoso escolar desde edades tempranas.


