Informe 1. Propuesta de
intervención
Nos
encontramos ante un alumno tímido, pasivo, retraído y con falta de habilidades
sociales, por lo que presenta un perfil de víctima pasiva.
En
primer lugar, como profesionales, deberíamos llevar a cabo una recogida de
datos para obtener la mayor información posible, poder llegar al fondo de la
cuestión e intervenir. Para ello el/los profesionales pueden apoyarse en: la
observación; la información facilitada por parte de la víctima e implicados en
el acoso a través de un autoinforme o heteroinforme y, por último, la información
que nos puedan facilitar los observadores: compañeros de clase, diferentes
profesionales, familia…
En
cuanto a la propuesta de intervención, teniendo en cuenta el perfil de víctima
pasiva, lo más probable es que presente una autoestima baja que habría que
trabajar junto con el autoconcepto a través
de talleres o actividades consiguiendo un bienestar y mejor sentimiento en lo
personal, profesional (educativo) y social.
No
podemos olvidarnos de potenciar las habilidades sociales, y para ello nos apoyaríamos en metodologías que fomenten la
interacción entre los alumnos: aprendizaje cooperativo, trabajos por proyectos…
Por
último mencionar que podríamos contar con el apoyo de uno/ dos alumnos (ayuda
entre iguales) para ayudarle a potenciar las habilidades sociales. Sería
necesario realizar un sociograma para conocer las estructuras sociales dentro del
aula y, además, hablar con el alumno y conocer con qué compañeros se siente más
a gusto, con cuáles tiene más relación… En este caso pediría la colaboración
del compañero de mesa ya que la relación es buena y, también, la colaboración
de un alumno prosocial con el que la víctima se sienta cómodo, a gusto… De esta
manera podemos cambiar la visión que tienen el resto de compañeros hacia el
alumno y potenciar sus habilidades sociales.
Informe 2. Propuesta de
intervención
Nos
encontramos ante un alumno muy activo, con escaso control de los impulsos y reclama
la atención de sus compañeros, por lo que presenta un perfil de víctima activa.
En
primer lugar, como profesionales, deberíamos llevar a cabo una recogida de
datos para obtener la mayor información posible y poder llegar al fondo de la
cuestión e intervenir. Para ello el/los profesionales pueden apoyarse en: la
observación; la información facilitada por parte de la víctima e implicados en
el acoso a través de un autoinforme o heteroinforme y, por último, la información
que nos puedan facilitar los observadores: compañeros de clase, diferentes
profesionales, familia…
Teniendo
en cuenta que estamos ante un perfil de víctima activa que presenta las
siguientes características: reclamar la atención del resto de sus compañeros, reaccionan
de un modo agresivo, elevada necesidad de recibir atención, rechazado en el
grupo, escaso control de los impulsos.. La propuesta de intervención
consistiría en establecer unas normas de
convivencia en el aula entre todos los compañeros de cumplimiento para todos y,
también, estableceríamos que se haría en el caso de no cumplirlas.
Reforzaría
la empatía, turno de palabra, la escucha, el respeto, encontrar soluciones a
los conflictos a través de la palabra y no a través de las agresiones físicas y
las actividades que impliquen interacción entre los compañeros, ya que este
perfil de víctima puede presentar un rechazo en el grupo.
Por
último, contaría con el apoyo de un mediador, a través de este alumno se
llevaría a cabo la resolución de conflictos, de manera que trataría de
solucionar los conflictos interpersonales que se presentasen en el aula.
Informe 3. Propuesta de
intervención
Nos
encontramos ante una situación de aislamiento donde el alumno se encuentra
aislado y rechazado, pero no está sufriendo conductas agresivas de un modo
claro.
En
primer lugar, como profesionales, deberíamos llevar a cabo una recogida de
datos para obtener la mayor información posible, poder llegar al fondo de la
cuestión e intervenir. A través de la observación el/los profesionales podrán
anotar cuándo se dan esas situaciones de aislamiento y rechazo, si se da por
parte de todos los compañeros, con qué compañeros tiene más relación… También
contamos con la información que nos puede facilitar el alumno a través de un
autoinforme: conocer cómo se siente, cómo vive la situación, con qué compañeros
tiene relación, con qué compañeros se siente más a gusto… También podemos contar
con la información que nos pueden
aportar sus compañeros, profesionales, familia… Por último, llevaría a cabo un sociograma para
conocer las estructuras sociales dentro del aula. Con estos métodos podremos
encontrar la raíz, la causa, el origen de ese aislamiento e intervenir.
En
el aula llevar a cabo talleres o actividades en las que se trabaje la empatía,
el compañerismo, en las que se requiera una interacción entre ellos,
actividades en pequeños grupos, en gran grupo… Mejorando así la convivencia en
el aula, de manera que no se aísle ni rechace a ningún compañero.
Por
último mencionar que podríamos contar con el apoyo de uno/ dos alumnos (ayuda
entre iguales). Para ello, nos apoyaríamos en el sociograma del aula y en la
información aportada por el alumno en lo referente a los alumnos con los que se
siente más a gusto, con cuáles tiene relación… Para saber a qué alumnos
pedirles colaboración.
Informe
4. Propuesta de intervención
Nos
encontramos ante una situación de riesgo, donde un alumno presenta cierto aislamiento
(con solo un amigo), rechazo y comienza a recibir conductas agresivas.
En
primer lugar debemos buscar la raíz/causa/origen de ese aislamiento, rechazo y
conductas agresivas. A través de la observación los profesionales pueden ir
anotando cuándo se dan esas conductas, cuándo se da el aislamiento, cuándo se
da el rechazo, qué alumnos llevan a cabo esas conductas… Además de esa observación,
a través de un autoinforme conocer: cómo
se siente el alumno, con qué compañeros tiene relación, cuándo se dan esas
conductas agresivas y qué compañeros las llevan a cabo… No podemos olvidarnos
de recopilar información de los compañeros del aula, profesionales, familia,
del amigo…
En
el aula llevar a cabo talleres o actividades en las que se trabaje: la empatía, para que los compañeros sean
capaces de ponerse en el lugar de este alumno; el compañerismo; valores; la no
agresión; actividades en las que se requiera una interacción entre ellos, en
pequeños grupos, en gran grupo… Mejorando así la convivencia en el aula, de
manera que no se aísle ni rechace a ningún compañero.
Por
último, realizar un sociograma del aula para conocer las estructuras sociales
dentro de la misma y con ayuda de ese
sociograma pensar a qué alumno pedirle colaboración y ayudar a la víctima a
través de la ayuda entre iguales. Como nos menciona el caso, el alumno cuenta
con un amigo, por lo que uno de los alumnos ayuda podría ser ese compañero y el
segundo estudiarlo a través del sociograma.
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